EDUCACIÓN PRECOZ
<b>La crisis económica ha recortado fondos para la
educación. Ello no debe ser un motivo para que los padres abandonen la
responsabilidad que tienen de educar a sus hijos para que sean hombres y
mujeres de pro</b>
Un joven mayor de edad escribe a Ramiro Lacalle para pedirle
consejo para saber qué debe hacer con su hermano más pequeño, de 18 años, que
le preocupa mucho. Dice. “El problema está en la inmunidad que tiene ante
nuestros padres (es el más pequeño de los hermanos). Incluso a veces levanta su
voz sin posibilidad de que te puedas defender. No tiene un comportamiento
propio de su edad, a veces actúa como si tuviese 5 ó 6 años menos, con
afirmaciones como: “Soy el mejor, siempre tengo razón, lo justo es lo que yo
diga”. Nuestros padre siempre le dan la
razón a él y sin es necesario levantar la voz o castigar a alguien
castigan a los otros hermanos entre los cuales me incluyo”.
La exposición que hace este joven dolorido por el
comportamiento de su hermano que actúa como un tirano es la consecuencia de la
mala educación recibida de sus padres. No es una expresión de amor,
consentirlo, darle todo lo que quiera en perjuicio de sus hermanos. Se ha
convertido en un perdonavidas, que va de chulo por la vida , lo cual le
ocasionará más de un problema porque no se puede conseguir todo lo que se
quiere, por imposición.
Los padres de este joven se han olvidado debido a un
concepto equivocado de lo que es amor, utilizar la palabra
<b>NO</b>. Decir <b>NO</b> cuando sea necesario es la
mejor manera poner límites en las relaciones sociales. Los límites son
elementos muy importantes que influyen en las relaciones sociales. Marcar los
límites que no se deben traspasar desde la más tierna infancia es la mejor
manera de expresar el amor, los padres.
Y, la enseñanza que les hará el mayor bien a lo largo de la vida.
Leí acerca de un niño que fue al circo con su padre.
Finalizada la actuación el domador ata una de las patas del elefante a una
pequeña estaca clavada en el suelo. El niño sorprendido dice: “Papá, ¿cómo
puede ser que el elefante no se escape? El padre le responde: “Porque está
adiestrado”. “Si está adiestrado”, insistió el pequeño, ¿por qué lo encadenan?
El padre no supo que responder. Un abuelo que había escuchado la conversación
le dio al niño la respuesta que buscaba: “El elefante no se escapa porque ha
sido atado a una estaca parecida a esta desde que nació. Posiblemente en un
principio intentó escaparse, estirando con todas sus fuerzas. Como era un
elefante pequeño la estaca era demasiado resistente para él. Así continuó hasta
que se cansó y finalmente se resignó a su suerte.. Por esto, ahora que es un
elefante poderoso, continúa prisionero de sus cadenas. Está convencido de que
no se puede liberar. Esta historieta ilustra el poder del condicionamiento en
la doma de animales.
A los niños no se les debe condicionar. Se les debe
enseñar a hacer decisiones y
comportamientos correctos. Como en el caso del elefante la educación debe
comenzar en la más tierna infancia.. Esta es la enseñanza que imparte la
Biblia: “Instruye al niño en su camino, y aún cuando sea viejo no se apartará
de él” (Proverbios 22:6).Hacer ciudadanos útiles, que no sean una carga para la
sociedad, todo lo contrario, que contribuyan a su prosperidad, que no sean unos
mentecatos, no es cualquier cosa. Debería ser la prioridad de los padres o, al
menos intentarlo. Moisés antes de dejar este mundo dio unas últimas
instrucciones muy claras que tienen que ver con la educación de los hijos.
Después de decir a los israelitas que debían amar a Dios de todo corazón , con
toda su alma y con todas las fuerzas, añadió: “Y estas palabras que yo te mando
hoy, estarán sobre tu corazón, y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas
estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te
levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales
entre tus ojos, y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas”
(Deuteronomio 6:6-9). Moisés nos viene a decir que para educar a los hijos para
que sean temerosos de Dios y respetuosos
con las personas, convirtiéndose en buenos ciudadanos, no es tarea fácil.
Requiere todas las fuerzas de los padres y de la que Dios otorga a quienes se
la piden. Los padres deben implicarse directamente en la educación de sus hijos
si no quieren que sus vástagos se asemejen al joven mal criado que, que en su desespero, su hermano afligido
busca consejo que le enseñe cómo debe tratar a una persona de tan mal carácter.
Octavi Pereña i Cortina
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada