EVA Y MARÍA
<b>María
fue el instrumento que utilizó el Padre celestial para la encarnación de su
Hijo<7b>
Tres
son los dogmas proclamados por la Iglesia Católica que son claramente anti
bíblicos y que afectan la salud espiritual de los fieles porque los extravían
del camino de la salvación que es Cristo. Jesús es el camino estrecho que
conduce al Padre y que son pocos quienes lo transitan. Fuera de Jesús el
camino es ancho y conduce a la
condenación eterna. Muchos son quienes caminan por él.
El
prime dogma que tenemos que mencionar es el de la infalibilidad papal. Fue
promulgado en el Concilio Vaticano I en el año 1870. Ha tenido muchos efectos
negativos en la salud espiritual de los fieles católicos porque los aleja de la
confianza en Dios que es el Infalible, para depositarla en hombres falibles.
Este dogma convierte a los papas en
dioses al hacerse suyos atributos que son exclusivos de Dios. Dicho dogma
transgrede el Decálogo que en su primer mandamiento dice: “No tendrás dioses
ajenos delante de mí” (Éxodo 20: 3). Referente a los mandamientos Santiago
escribe: “Porque cualquiera que guarde toda la Ley, pero ofende en un punto, se
hace culpable de todos. Porque el que dijo: No cometerás adulterio, también ha
dicho. No matarás. Ahora bien, si no cometes adulterio, pero matas, ya te has
hecho transgresor de la Ley” (Santiago 2: 10,11). Es evidente que las
multitudes que se congregan en la plaza de San Pedro para recibir las
bendiciones papales y las que se reúnen en los llamados viajes misioneros del
papa, no siguen a Jesús que es el camino estrecho que lleva al Padre. La
desobediencia al primer mandamiento de la Ley de Dios abre la compuerta por la
que entran a borbollones en el seno de la Iglesia Católica doctrinas heréticas
que según las Sagradas Escrituras cristiana desencaminan a quienes las creen.
En el
año 1854 se promulgó el doma de la Inmaculada Concepción de María, madre de
Jesús. Según el razonamiento silogístico se deduce que si Jesús es sin pecado,
María su madre, también tiene que serlo. El dogma de la Inmaculada Concepción
no tiene base bíblica. Es erróneo porque no tiene en cuenta que María por ser
desciende de Adán es pecadora. “Como está escrito: No ay justo ni aun uno”
(Romanos 3: 10). Más claro el agua. Si no basta esta declaración, leamos: “No
hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se
hicieron inútiles, no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno” (Romanos
3: 11,12). Si estas afirmaciones no son suficientes, vayamos a lo que María
piensa de sí misma: “Engrandece mi alma al Señor, y mi espíritu se regocija en
Dios mi Salvador” (Lucas 1. 46,47). No admite que se la considere concebida sin
pecado.
Prosigamos
con el silogismo. Si Jesús fue resucitado de entre los muertos se llega a la
conclusión que María subió corporalmente al cielo sin pasar por la muerte. En
el año 1950 se promulgó el dogma de la ascensión corporal de María al cielo sin pasar por la muerte. Si
Jesús es el Redentor qué impide que a María se le vaya concediendo atributos
que conciernen a Jesús su Hijo. ¿Por qué no puede ser corredentora? Todavía no
se ha promulgado el dogma que oficialmente se la reconozca como tal. En el
horizonte, pero, se percibe la tendencia de que más pronto o más tarde se
reconocerá a María como corredentora con Jesús.
<b>Joan Josep Omella<b>, arzobispo de Barcelona
hace esta declaración en su escrito <i>María es la nueva Eva</i>:
“Para conocer a María solo se necesita leer con actitud humilde la Sagrada Escritura.
Si leemos la Biblia con atención descubriremos que María es la nueva Eva. No
obstante, a diferencia de Eva, María no se esconde de Dios”. Pienso que el
arzobispo de Barcelona al hacer esta declaración no tiene en cuenta estos dos
textos: “Porque así como en Adán todos mueren, también en cristo todos serán
vivificados…También está escrito: Fue hecho el primer hombre, Adán, alma
viviente, el postrer Adán, espíritu vivificante” (1 Corintios 15: 22,45). El
silogismo de <b>Joan Josep
Omella<b>, se basa en una premisa falsa ya que es la desobediencia de
Adán la que contamina de pecado a toda
su descendencia. El afán de pretender exaltar a María mas allá de lo que le
corresponde hace que se cometan disparates teológicos de fatales consecuencias
para quienes los razonan y para los lectores que los creen. “En Adán todos
mueren”, no en Eva. “Fue hecho el primer hombre, Adán, alma viviente, el
postrer Adán (Jesús), espíritu vivificante”. El silogismo del arzobispo coloca
a María en una posición que no le pertenece. La lectura humilde de la Sagrada
Escritura como sugiere el arzobispo, muestra que María no desea que se la
exalte de la manera como se hace: “Engrandece mi alma al Señor, y mi espíritu
se regocija en Dios mi Salvador, porque ha mirado la bajeza de su sirvienta…
quitó de los tronos a los poderosos y exaltó a los humildes” (Lucas 1: 46-48,
52).
Quienes
enaltecen a María torciendo a conveniencia la enseñanza de la Sagrada Escritura
deberían tener presente estas palabras del apóstol Pedro: Mientras se espera la
venida gloriosa de Jesús al final del tiempo para introducir el Reino eternos
de Dios: “Por lo cual, oh amados, estando en espera de estas cosas, procurad
con diligencia ser hallados por Él sin mancha e irreprensibles, en paz. Y tened
entendido que la paciencia de nuestro señor es para salvación, como también
nuestro hermano Pablo, según la sabiduría le ha sido dada, os ha escrito, casi
en todas sus epístolas, habla en ellas de estas cosas, entre las cuales hay
algunas difíciles de entender, las cuales, los indoctos e inconstantes tuercen,
como también las otras Escrituras, para su propia perdición” (2 Pedro 3: 14-16).
Octavi Pereña i Cortina